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CINCO PLANES ECOLÓGICOS PARA DISFRUTAR EN BOYACÁ

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CINCO PLANES ECOLÓGICOS PARA DISFRUTAR EN BOYACÁ

Cuando se habla de Boyacá vienen a la mente imágenes de su tradición agrícola, del verde de sus paisajes y de la ruana, insignia campesina. Se evoca el sonido de la carranga de Jorge Velosa y el sabor de la famosa arepa. Sin embargo, en ese imaginario está ausente uno de sus principales atractivos: su riqueza ecológica.

Boyacá tiene 23.000 kilómetros cuadrados con todos los pisos térmicos. Según la Gobernación del departamento, allí están el segundo lago navegable más alto de Suramérica (Tota), la segunda caída de agua más grande del país (salto Candelas, ubicado en el municipio de Pajarito) y el tercer pico más alto de Colombia (Ritacuba Blanco, en la sierra nevada de El Cocuy, Güicán y Chita).

A continuación, cinco destinos que prueban su riqueza natural y su oferta de turismo de aventura.

1.Parque Zoológico Guátika, animales en recuperación
A diez minutos del casco urbano de Tibasosa está Guátika, un zoológico de 45 fanegadas, habitado por 583 animales de 127 especies. A lo largo de un sendero de dos kilómetros es posible apreciar desde animales domésticos, como patos, conejos y caballos, hasta animales exóticos (para la región) como tigres, osos siberianos, leones y búfalos.

Allí también se admiran animales silvestres como jaguares, pumas, venados, chigüiros y nutrias, de los cuales el 80 por ciento han sido rescatados del tráfico ilegal de fauna. Al finalizar el sendero se puede disfrutar de la vista del valle de Sugamuxi en el restaurante del parque o continuar la aventura en los buggies, la cabalgata, la tirolina y el muro de escalada.

Las entradas cuestan entre 25.000 y 80.000 pesos, según las atracciones que deseen incluirse.

2.Parque temático Manoa, diversión extrema y natural en Paipa
Este parque temático, que rinde homenaje a la cultura muisca, está a 15 minutos de Paipa. Allí podrá practicar arborismo, un deporte de aventura que lo conducirá entre las copas de los árboles, por medio de puentes colgantes, tirolinas de hasta de 50 metros de altura y otros obstáculos.

Las tres líneas de arborismo tienen 2,5 kilómetros y se recorren en 3 horas. Además de vivir una experiencia extrema, Manoa permite conectarse con la naturaleza y las tradiciones de los muiscas. Montar a caballo, participar en caminatas ecológicas y acampar con fogata, música y cuentería son algunos planes disponibles allí.

En el laberinto (el más grande de Colombia, con 14.000 metros cuadrados) los guías del parque enseñan sobre la cultura, la lengua y los dioses de este pueblo indígena extinto. Los pasaportes están entre 23.000 y 60.000 pesos.

3. Lago de Tota y Playa Blanca, navegar sobre las tranquilas aguas de la región
A este cuerpo de agua se lo conoce como el ‘lago en las nubes’, ya que se encuentra a 3.015 metros de altitud. Es el lago más grande del país y se ubica en los municipios de Tota, Cuítiva y Aquitania. Este año fue incluido en el Global Top 100 Green Destinations, un listado que reconoce cien destinos a nivel mundial por sus esfuerzos para promover el turismo sostenible.

A bordo de una lancha que parte del muelle fluvial La Peña (en el municipio de Aquitania) es posible navegar sus aguas turquesa, dirigirse al sendero ecológico de la isla San Pedro –la más grande de las tres que tiene el lago– y tomar fotografías desde ángulos privilegiados.

En San Pedro hay plantas de aliso, mortiño, acacia, chilco y curuba, y con suerte se pueden avistar algunas de las 168 especies de aves que habitan este ecosistema. Un nuevo paseo en lancha termina en playa Blanca, situada en Tota. Esta no solo ofrece una hermosa vista, también tiene zona de campin (10.000 pesos carpa), recorridos a caballo (entre 15.000 y 40.000 pesos), caminatas guiadas, servicio de cuatrimotos y un restaurante en el que se sirve trucha arcoíris en diversas preparaciones.

4. Posadas ecoturísticas, descanso en Firavitoba
Firavitoba tiene una ubicación privilegiada: está a 20 minutos de Sogamoso, a 15 de Iza y a menos de una hora del lago de Tota. Sin embargo, una de las principales razones para visitarlo es la oportunidad de vivir una experiencia campesina en las posadas ecoturísticas.

En Rural Sugamuxi, por ejemplo, los huéspedes aprenden a preparar amasijos tradicionales de la región y yogur casero, utilizando leche ordeñada por ellos mismos. También pueden ver la fabricación de alpargatas, practicar ciclismo recreativo y ciclomontañismo, y participar en excursiones al páramo de Ocetá y otros parajes naturales.

El Refugio Vida Nativa, por su parte, ofrece talleres de cultivo y gastronomía con semillas ancestrales como la quinoa, la chía y el amaranto. Allí también se enseña a hacer compostaje, jabones y champús orgánicos, así como a hacer las tareas diarias del campo. La posada utiliza energía solar y el hospedaje está entre 40.000 y 50.000 pesos por persona. Incluye desayuno.

5.Senderos ecológicos, paseo natural en Duitama
El municipio de Duitama está ubicado en las estribaciones de la cordillera Oriental, y el 60 por ciento de su área son páramos, que alcanzan los 3.800 metros sobre el nivel del mar y son accesibles a los turistas por medio de senderos ecológicos que permiten observar humedales, lagunas, cascadas, bosques altoandinos y paisajes montañosos que quitan el aliento.

El sendero ecoturístico La Zarza, en la vereda La Trinidad, es el más visitado por nativos y turistas. Tiene recorridos de 7 kilómetros y 5 horas aproximadamente, y en su punto más alto (3.550 m. s. n. m.) recibe a los visitantes con frailejones, arbustos de páramo y una hermosa caída de agua conocida como El Chorro. La pendiente alcanza los 70 grados de inclinación, pero la vista desde la cima hace que cada paso del ascenso valga la pena.

Cita textual:www.eltiempo.com

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